miércoles, 19 de mayo de 2010

Lope de Vega

Desmayarse
Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso:
no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso:
huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño:
creer que el cielo en un infierno cabe;
dar la vida y el alma a un desengaño,
¡esto es amor! quien lo probó lo sabe.

lunes, 17 de mayo de 2010

Te quiero no por lo que eres, sino por lo que soy yo cuando estoy contigo.

Estoy temblando mas mi cuerpo permanece impasible.



No sé cómo me alcanza el aliento a llenar las exhalaciones que requieren mis pulmones, vaciándose por los metros cúbicos de mi habitación, comprimiendo mis costillas los órganos que en mi interior residen. Oprimidos intentan atravesar el resto de mis entrañas.
Mi corazón guía mis dedos por el resbaladizo teclado, mientras mi mirada ida, se sostiene en esta pantalla, pluma y verso de mis adentros.

He querido decírtelo todo, juego una ruleta rusa y siento el amargo sabor del frío hierro que meto en mi boca y me dispongo a tirar del gatillo. Está cargada, cargada con sentimientos sin piel ni carcasa. Es una lengua afilada llena pensamientos de amor y desafecto. Sólo necesito una señal de animosidad tuya, un frío y lánguido aullido de desdén para separarme.

Déjame, dejémonos. Vuelve a mí.

Quiero que te cueles en mis momentos más profundos y los conviertas en nuestros, los atesores como tuyos. Son para ti. Toca mi piel dorada y vístete con ella. Sueña con mi cuerpo, manejándolo como marioneta. Mueve los hilos, dejo muerta mi sesera, quiero que la controles, ser tuya cual títere enamorado.

Háblame. Cuéntamelo como anoche. Tal como cuando me dijiste que estabas aquí conmigo. Conseguí hacerte un hueco y que te quedases, a mi vera, en mi mente desvanecido pero consciente.

No te vayas. No me dejes.

Espero impaciente tu decisión, pero al menos sé que he luchado.

Ilustración de Camilla D'Errico

Placeres inusuales en el día a día: desde el baño, tirarse en la cama en toalla.

El vapor q se queda encerrado entre la toalla y el cuerpo, creando una sauna templada y bajandome la tensión mientras me hundo en el colchón plagado de cojines y nórdicas plumas de pato, me siento como si me hundiera en una mousse de vainilla.

Sólo me despierta de este placer, las gotitas congeladas que resbalan por mi cabello, rebotando como estalactitas en mi pecho, con un sonido ensordecedor dentro del esponjoso ronronear de mi mousse.

domingo, 16 de mayo de 2010

“No te des por vencido ni aún vencido” Pedro Bonifacio Palacios (1854 – 1917)


¡PIU AVANTI!
No te des por vencido, ni aún vencido,
no te sientas esclavo, ni aún esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo,
y acomete feroz, ya mal herido.

Ten el tesón del clavo enmohecido
que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo;
no la cobarde estupidez del pavo
que amaina su plumaje al primer ruido.

Procede como Dios que nunca llora;
o como Lucifer, que nunca reza;
o como el robledal, cuya grandeza
necesita del agua, y no la implora…

¡Qué muerda y vocifere vengadora,
ya rodando en el polvo, tu cabeza !
Almafuerte(*), Siete Sonetos Medicinales. 





Sabes, no puedo evitar pensar que ya lo tengo todo perdido, porque lo sé y te agradezco de todo corazón que hayas sido tan sincero conmigo. Pero el poco tiempo que me queda antes de la masacre sentimental que voy a sufrir mañana cuando veas a tu chica... ése poco tiempo, voy a intentar demostrarte todo lo que pueda, siendo yo misma, lo que llevo dentro.


Te puedo dar la misma estabilidad que te da ella y bueno, así por lo menos me "labro el futuro". 


Porque aunque te pienso esperar pacientemente, y te comprendo, hagas LO que hagas, quiero que veas que voy a estar aquí. Tenía q decirlo. Pero tú ve tranquilo que no tengo prisa. Por una vez siento que, pase lo que pase: solo quiero q seas feliz y te respeto, en todo. Te lo prometo.






Poema extraído de Panta Rei

domingo, 9 de mayo de 2010

Ave César, los que van a morir te saludan

No es la primera vez que me pasa, tampoco es la misma causa la que acaece sin sentido y nubla mis pensamientos al procesar mi cerebro lo que tú estás escribiendo.

Te leo. Al oír el ding ding perturbador de la Blackberry, te conozco, lo sé. En el fondo de mis pensamientos sé lo que voy a leer y créeme aunque no venga a cuento, lo presiento. Lo oigo, me susurra cual verdugo anunciando una sentencia y entonces...
Me siento como un gladiador que sale al centro del Coliseo de Roma, me veo como el pueblo me aclama mientras desbloqueo el dispositivo y me dispongo a leer ese mensaje. Conozco su contenido, lo he oído antes, lo he procesado en decenas de lugares diferentes y de diferentes medios. Todos iban dirigidos a mí.
No fuiste original. Mas te comprendí, en la primera línea.

Es curioso cuando, después de cientos de piropos, de adulaciones y adoraciones varias, caes.
No me extraña que pienses así, no me extraña que te dé miedo. Pero tú eres el que deberías ser gladiador hoy, podrías haber sido mi musa, domado mi espíritu, poseído mi cuerpo y conquistado mi pensamiento.
Ahora escribirte me resulta doloroso, me tiemblan las manos, tengo los pies fríos y una vez más el corazón magullado. Me cuesta reconocer que me duele, que has conseguido hacerme daño, que tu falta de valor... es mejor no seguir hablando.

En el fondo de mi cabeza ya no esperaba nada.
He disfrutado de una vida libertina siendo mujer, que tú, ni ninguno como tú, os veis dispuestos a aceptar. Por supuesto doy por sentado que esto es un detrimento a amarme, porque detrás de cualquier amor hacia mí siempre tenéis miedo. ¿Miedo de qué?
-Después de lo que has dicho, insinúas querer verme, cuestionando si te comprendo...
Te comprendo, pero al igual que tú no aceptas mi comportamiento cuando he estado sin ti. No acepto una cobardía si deseas compartir algo o nada conmigo.
No.
Tu especie es venenosa, haciendo que broten lágrimas de mis ya agrietados ojos y aún así, ya no las siento resbalar por mi cara, pues la fuente se secó y solo queda ese mal sabor de boca que te deja el llanto, cuando no llegas a llorar, pero toca hacer de tripas corazón y estás tan vacía como antes, pero el orgullo te deja un sabor físico. Un sabor amargo angustiado, que plaga mis papilas, embriagando mi lengua con un elixir negro pegajoso que me invade y pastosea mi boca, reflejándose en mi cara como una expresión de repugnancia, que solo esconde desazón y agonía. Agonía ahogada.

Mas duele. Duele, porque sé que llevar la vida que llevé era mi elección. Pero fue la tuya hacerle el amor a mis pensamientos, inmiscuyéndote en mi hábitat para darte cuenta que era una realidad que no serías capaz de soportar, una sensación que no serías capaz de controlar. Una oportunidad que acabas de perder.

Ha sido todo tan rápido. Ni siquiera te conozco... te he contado tanto. ¿Qué me pasa? -Innato es, sin duda, al ser humano, el hecho de tropezar en la misma situación sin aprender. Quiero enmendar el agravio que me causa a mí misma el haberte dejado pasar a mis telarañas y cual ladrón de obras de arte, reproduces ahora mis verdades, llevándote crédito por tu hazaña y no me dejas nada más que esta expresión desagradable en el rostro.

Me preguntas sobre qué escribo, me pides que escriba sobre cómo me siento. Respondo negándote la lectura de mis vocablos, pues frente a ti no podría articular palabra. Y vuelvo a notar el paladar acongojado de mis entrañas vomitando sentimientos y me vuelvo a preguntar qué me ha llevado a esta situación y cómo me he dejado.

Cuando permito que entres en mi vida, sin pedir nada a cambio, soñando con utopías de un amor impávido y me replicas hablándome de tiempo y espacio...

No te guardo rencor, mas no me sorprendes, todos tenemos una máscara y evidentemente el problema es mío, porque contigo ni con nadie, debí jamás retirármela.


Se me ha caído un mito. El mito de que podría ser yo misma, que existía la sinceridad y ahora entiendo que lo que cautiva hoy en día es una idea, no un ideal.